Aasara
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Las condiciones de vida de estos niños son patéticas. Duermen bajo los puentes, en las estaciones de tren y en edificios en ruina o construcción.
Viven de la caridad, de recoger trapos y papeles, de buscar en la basura o, si pueden, trabajan de limpiabotas, de pequeños mensajeros o de vendedores de la calle. De cualquier cosa que encuentran. Incluso de la prostitución.
Tanto los niños como los jóvenes son extremadamente vulnerables. El 75 % son adictos a alguna substancia: droga, tabaco, alcohol o practican el juego.
Dadas las insanas condiciones en que viven, se alimentan o trabajan, sufren serios problemas de salud: tuberculosis, sida, enfermedades de la piel, infecciones, accidentes...
No tienen derechos ni defensores. Nadie que les proteja, les escuche o les cuide.
Viven solos, en la calle.
1. Los niños y jóvenes de la calle son nuestro primer objetivo. Un niño de la calle se ve obligado a convertirse rápidamente en un adulto. Tiene que luchar para sobrevivir y ganar dinero cada dia. Muchos son fugitivos y las razones que les lleva a escaparse de su casa pueden ser: maltratos y palizas por parte de sus padres alcohólicos, familias rotas, pobreza, influencia de su grupo de compañeros, atracción de la ciudad, etc.
Viven privados de apoyo y han de defenderse ellos mismos, en la mayoría de los casos sin estar preparados. La mayor parte de los niños de la calle trabajan en sectores precarios y desorganizados o en labores que no requieren experiencia, aprendizaje o habilidades especiales: recogedores de papel, de trapos o de chatarra, transporte de carga, limpiabotas, limpiadores de coches y vendedores de botellas de agua en los andenes y vagones de tren. La necesidad de comer es una obsesión en la mente de los niños, aparte de otras muchas necesidades. Tienen que pedir caridad para comprar alimentos, hurgar en las papeleras o basuras, recibir comida gratuita en centros religiosos, etc.
Estan sobreexpuestos a abusos físicos y extorsión. Aunque la mayoria de ellos son buenos cumplidores de la ley, la necesidad de sobrevivir a veces les empuja a recorrer a actividades ilegales. Pueden ser agredidos violentamente por cuestiones de "derechos territoriales" o bien obligados a compartir sus beneficios con bandas locales si quieren tener permiso para operar en lugares determinados. Pueden ser acorralados por la policía meramente como sospechosos y acabar en prisión aunque sean inocentes.
Los niños de la calle adquieren el hábito de fumar y jugar a temprana edad y algunos de ellos son inducidos a vender droga. Viven expuestos a situaciones de abuso homosexual o heterosexual, tanto por parte de los adultos como por parte de sus propios compañeros.
Las niñas de la calle son fácilmente explotadas y gradualmente introducidas en la prostitución. Los niños y niñas abusadas sexualmente son muy propensas a contraer el sida. Dada la falta de condiciones sanitarias, servicios médicos y la inexistencia de seguridad social, padecen enfermedades de la piel, respiratorias, tuberculosis, hepatits B y agudas diarreas. Tambien sufren problemas psicológicos como sentimientos de culpabilidad, miedo, depresión, inseguridad y estrés, que caracterizan la vida en la calle.
Alienados por su estilo de vida, dificilmente llegan a tener un status social. Su existencia es tolerada pero no aceptada con confianza porque sus orígenes y su historial son desconocidos. Viven encerrados en un mundo propio, buscando el apoyo y protección de las bandas locales, tanto para conseguir compañía como para aprender a moverse en el laberinto de la vida de la calle. Los niños de la calle se ven forzados a enfrentarse a las realidades de la pobreza y de la vida adulta a una edad impropia. El resultado de todo esto es que viven una infancia sin niñez y un futuro de perspectivas inciertas y limitadísimas.
Las niñas de la calle viven comparativamente en gran desventaja respecto de los niños y a veces unos agentes se las llevan de la estación del tren y las obligan a prostituirse. Algunas de estas chicas son absorbidas por comunidades de los alrededores de las estaciones y barrios más pobres. A cambio de comida y techo las utilizan para trabajar como objetos sexuales, sin ningún tipo de protección. El miedo constante en que viven les afecta mental y emocionalmente. Estos factores rebajan totalmente su auto-estima y auto-confianza. La falta de opciones es, en verdad, muy frustrante.
El tema laboral
de estas niñas de la calle permanece aún un área inexplorada
y que demanda una urgente acción.
2. Los niños que trabajan son otro grupo de los cuales nos sentimos responsables. Son niños que llevan una vida de adultos, trabajando largas horas con salarios muy bajos, en condiciones que perjudican su salud y su desarrollo físico y mental, muchas veces separados de sus familias, frecuentemente privados de educación y de oportunidades de aprendizaje que les podría abrir un futuro mejor. Todas las formas de trabajo infantil son peligrosas e interfieren su normal crecimiento. El tradicional endeudamento rural es una de las causas más importantes del trabajo infantil en la India.
Más del 73 % de los niños trabajadores son obligados a trabajar por sus propios padres o tutores. El incontrolado sector urbano dispone de un ejército completo de niños que trabajan como criados, ayudantes de restaurantes, tiendas, cantinas, garages, bóvilas y prostitución infantil. La lista es interminable. Estos niños necesitan trabajar duramente para ganar el dinero suficiente para comer. Quienes les dan trabajo a menudo abusan de ellos físicamente.
En definitiva, tanto los niños como las niñas trabajan mucho, cobran una miseria y, además, se les pega.
3. El tercer grupo de quienes nos ocupamos son los niños de los barrios más pobres. No todos ellos son recién inmigrados. La mayoría de ellos se desplazaron con sus familias y ahora viven en barracas o en la calle. El incremento del número de gente viviendo en barrios superpoblados, vivienda insana o simplemente en la calle, ha sido sorprendente.
Los niños nacidos y criados en la calle estan tan acostumbrados a la falta de confort que acaban padeciendo claustrofobia cuando se integran en instituciones. Los miembros de la familia dependen tanto unos de otros que han de organizarse colectivamente para proveerse de lo necesario para subsisir. Los niños tienen que trabajar en vez de ir a la escuela ya que en casa se necesita dinero..